La pieza clave en la medición de caudales: las estaciones de aforo
Cuando accedemos al Sistema Automático de Información Hidrológica de la Cuenca del Ebro (SAIHEbro), donde podemos consultar los datos de niveles de agua en los cauces y sus caudales correspondientes en tiempo real o bien consultamos el anuario de aforos de la Dirección General del Agua (en colaboración con el CEDEX), estamos observando las mediciones y registros realizados en unas instalaciones situadas en los cauces. Son las estaciones de aforo y actualmente, la Confederación del Ebro tiene 234 distribuidas estratégicamente por toda la Cuenca, la mayoría integradas en el SAIH.
La esencia de una estación de aforo es la escala (la solemos encontrar en la pared exterior), que debe ser fija y legible en todo momento. Los datos de nivel o altura de la lámina de agua circulante que registra la estación de aforo siempre están referidos a la citada escala, por complejo que sea su sistema de medición. A partir de los niveles que alcanza el agua, se obtiene el caudal.
Una estación de aforo clásica tiene un sistema mecánico de medición del nivel boya-contrapeso (a pesar de su antigüedad sigue siendo uno de los más utilizados por su fiabilidad y simplicidad), un limnígrafo (aparato que registra en un papel la evolución del nivel en el tiempo), un codificador, que transforma en señales eléctricas los niveles registrados, y un transmisor de datos en tiempo real (de media, cada 15 minutos) que abastece de información al Centro de proceso de Cuenca.
Una simple escala, puede proporcionar unos datos representativos del comportamiento y evolución de la corriente. Eso sí, requiere que un operario realice la observación directa, a falta de sistemas de registro, al menos una vez al día.
Importante destacar que las estaciones de aforo son medidores de nivel, sólo miden el nivel del agua que está circulando en una sección determinada y su evolución en el tiempo y como nos explica Maria Luisa Moreno, jefa del Área de Hidrología y Cauces del Organismo, “lo que hacemos son estimaciones de los caudales que se supone que están circulando para cada uno de los niveles que medimos, mediante una fórmula o ley de equivalencia que denominamos curva de gasto”, que requiere ser calibrada periódicamente por su posible variación.
Tanto la ubicación como el diseño de las estaciones de aforo deben realizarse con extremo cuidado, teniendo en cuenta cualquier circunstancia que pudiera influir en el régimen del caudal que circula por su sección, es decir, en las velocidades y niveles del agua.
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